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Lejana
¿Sabes? Te aprecio, te aprecio legítimamente...siento muchas cosas por ti que algunas sé definir y otras quizás no me las he permitido explorar... Y es que hay cosas que me permito y otras que no, ya que la locura no puede ser el regimiento tutelar de mi vida... debo de vez en cuando llamarme la atención y recordar la parte seria de mi vida, aquella en la que participo en ambientes en los cuales “ciertas locuras” no son bien vistas y además son castigadas. Hoy pienso que tal vez ya estoy muy “grande” para jugar y ya no me divierten tanto los rodeos...ya no me divierte la sensación de incertidumbre, ya no me divierte la sensación de no saber qué sentir... No sé qué pasa, pero a ratos tengo la sensación de contar con un apoyo, con un apoyo y un camarada muy cercano, un compis del alma, de esos con que disfrutas como un enano....esos que ves y te provoca abrazar hasta que te digan YA BASTA!!! ...pero ¿sabes? No te abrazo, no te toco, ni tan siquiera te rozo... Probablemente sea temor. Es posible, porque en unos temas soy valiente y lo llevo con gallardía, pero en otros... en los que se ven involucrados mis sentimientos, creo que no es que los lleve con cautela, sino que más bien soy cobarde. Pues si, al fin lo afirmo, soy cobarde con mis más profundos sentimientos, sobretodo con vos, que de cuando en cuando me das pruebas tangibles de la dama de hielo que puedes llegar a ser, de cómo puedes minar mi sensación de acercamiento con tu cachetada de olvido...cachetada incongruente, porque es muy sutil, callada, sin agresión, hasta dulce, pero que cómo duele...verte lejana y uno prácticamente fuera en un aislamiento, generalmente corto, pero inagotable. Aislamiento como el de un preso, que no por costumbre, sino por cierto grita “soy inocente”, más sin embargo me lleva a hacer exámenes profundos de conciencia que me permitan encontrar una explicación a tu silencio, a tu sutil forma de decirme ...”¿sabes?, no te creas, porque no me importas mucho”...entonces, pareciera inevitable entrar como en una especie de competencia por demostrarnos a quien le importa menos...y sí soy cobarde, es verdad, pero también soy orgullosa. Y, Ayy, el orgullo que tantas batallas ha levantado y tantas lágrimas ha hecho desperdiciar a tantas almas, si lo miramos de manera objetiva, el orgullo no es más que una barrera que nos imponemos a manera de protección...pero ¿de protección de qué? Será acaso de los sentimientos que somos incapaces de dejar ver por temor a hacernos daño...¿Será acaso que no queremos mostrarnos lo que, realmente, nuestra alma quiere gritar a boca de jarros? ¿Y entonces? Entonces preferir la lejanía...esa que te escuda, esa que no te hace hacer, ni decir, ni sentir cosas malas, pero que también hace impenetrable las cosas buenas...Qué cansancio... Sí, esto comenzó con la intención de ser un legado y ha resultado convertirse en una especie de historia, una historia de sensaciones. Sensaciones que de una manera, por decirlo así, abrupta, se han despertado en mi. Sensaciones que no tenía o para ser más sincera son sensaciones que había preferido dejar dormir. Pero, ¿yo qué hice? –seguramente dirás– pues, no tengo respuestas al respecto, a veces el cosmos se conjuga y te presenta visiones diferentes, en realidad te presenta al objeto del amor...y es que el amor no se escoge, el amor no se decide, el amor es... El amor no es un tiempo, el amor no es un espacio y ni tan siquiera es un ser...el amor es un espíritu, almas que coinciden, sentimientos que se encuentran o que quizás nunca se vean. Del amor que te hablo, niña mía, no es un amor físico, pues si bien es cierto que mis ojos se pierden, a ratos, en tu ser...más se pierde mi alma en tu razón de existencia, más se pierden mis sentimientos, a quienes les dio por engancharse en ti, pero que no es nada más que eso... un perderse. Quiero cerrar este capítulo, quiero cerrar esta melodía que no tuvo inicio, pero si un fin, quiero dar fin a un principio de angustia que en algunos momentos agita mi corazón. Quiero cerrar mis ojos y ya no verte más, no verte en un sentido que pueda llevarme de la mano hacia una senda dolorosa, porque no lo es y no deseo que se convierta en eso. Quiero, por vez primera en mi vida, que dirijo unas letras de mi alma hacia alguien en específico, que no sólo sepas que son tuyas y para ti, sino que además te las quedes, que si gustas las atesores como parte de tu baúl personal. Que cuando, por cualquier razón abras tu baúl, sepas, aunque seguramente jamás lo entenderemos, que allí y tan sólo por ser tú, te llevaste un pedacito de mi corazón. Y que sí, “dama de hielo”, alimenta tu ego, porque sí, en definitiva, sí, doblo mi orgullo para reconocer, que sí, si eres un encanto. Gracias, gracias te da mi corazón por recordarle que hay vida, que hay valentía en mi. Gracias, porque cada vez que recuerde lo que, sin proponértelo, me hiciste sentir, siempre se dibujará una sonrisa plácida en mi rostro. Sólo lamentaré una cosa...y es no haber podido tener tu calor junto al mío y si me permites el atrevimiento y no te espantas, también lamentaré no haber tenido la oportunidad de sentir tus labios tan cerca, pero tan cerca de mi, que se cumpliera ese instante de magia capaz de traspasar cualquier barrera, lamentaré no haberte podido tomar de la mano y recorrer tu ser y así, al fin, morir de paz. Ahora te dejo y me dejo, ahora me entrego a mi personal post-operatorio de olvido. |
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