El Reflejo

Se ve a lo lejos, a primera vista no se distingue nada entre la muchedumbre, un reloj de forma muy extraña que refleja su brillo sobre una pared blanca, lo lleva una muchacha que parece estar aburrida, da la impresión de no saber que hacer. Mientras se sienta en el piso por un momento ya no se encuentra en el mismo lugar que antes, como cuando te pierdes en la mente. Viendo un punto fijo de la habitación que en realidad no es nada como cuando tu vista no es conciente de lo que está en frente, no percibes formas ya que estas muy concentrado en tus propios pensamientos, muy dentro de tu ser.

De repente se le acerca un hombre de mediana edad, vestido de blanco y le dice algo al oído, mientras la joven se sienta en la silla nuevamente. Yo me inclino para escuchar lo que le dice, pero solo logro escuchar lejanamente la palabra "cuento".

Casualmente la persona de quien hablo está escribiendo en este preciso momento, me pregunto sobre qué escribe, espero que no se de cuenta de que la estoy viendo con tanto detalle.

Analizar a la gente es una de las cosas que mas me gusta hacer, me gustaría saber lo que está pasando por su mente en este momento.

La muchacha ve el reloj mientras escribe, como si fuera a llegar tarde a algún lugar, aunque su rostro no tiene expresión de preocupación, en realidad no tiene expresión alguna.

Cuando levanto la mirada para ver bien el rostro de la muchacha y miro sus ojos, me doy cuenta de que me está viendo fijamente y cuanto más la veo más fija se posa su mirada sobre la mía. El hombre interrumpe nuevamente y se le acerca otra vez, el reloj de forma extraña suena y la muchacha sigue escribiendo.

Bueno, ya no sé sobre que más escribir, creo que se me acabaron las ideas, me hubiese gustado saber quién era ese hombre vestido de blanco y qué le dijo al oído, o por lo menos sobre que escribía aquella joven.

Aquí llegó mi amigo a preguntarme si ya terminé el cuento que me había mandado a terminar hace un rato, a lo que le respondí que sí. Me tomó de la mano y me puso un suéter, di la vuelta para ver por ultima vez a la joven y observé como se la llevaron con una camisa de fuerza, como si estuviera loca. Sentí mucha pena por ella. Luego mi amigo me dijo que por qué veía tan fijamente el espejo que estaba frente a mí.

Adriana Rojas

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