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Desde
los 60s con Furia Desde el año 1999 no exponía en mi ciudad y creo que ya era hora de hacerlo, sobretodo porque estoy mostrando esos trabajos tempranos de cuando yo tenía 18, 19, 20, 21 y 22 años de edad, de cuando era muy joven y comenzaba seriamente a dedicarme al arte, digamos que al cumplir los 18 años decidí, que a lo que me iba a dedicar el resto de mi vida era a hacer lo que siempre había hecho desde niño (y que aun hoy en día sigo haciendo…), dedicarme a pintar, a dibujar, a performanciar y a jugar con plastilina. Nací en esta ciudad, soy de Valencia…Cuando era niño, mi padre tenía una tienda llamada “La Casa Lux” y para mí era una fascinación ir y jugar con los maniquíes, los frasquitos y las hormas de zapatos… Mi infancia fue feliz, rodeado de afecto, de cromos multicolores, de muñequitos, escuchando a “Cri Cri, el grillito cantor” y a los “Teen Tops”, leyendo suplementos del Charrito de Oro, Memín Pingüin, Tawa, Superman, Santo, el Enmascarado de Plata y, Mickey Mouse, con mis perros, con mi querido loro “Lorenzo” y con el sonido de la radio, porque siempre la radio estaba encendida en la casa. La ciudad con el tiempo y a pasos
acelerados fue cambiando y lógicamente yo con ella. Desapareció
el mercado popular y llegaron los supermercados “Mini Max”,
las casas fueros substituidas por edificios y las calles por avenidas,
derrumbaron la plaza de toros “Arenas de Valencia”, se
acabó “La Casa Lux”, llegó Sears y mi padre
se dedicó a otros oficios… En 1964 nos mudamos de la
calle Díaz Moreno a la Urbanización Los Sauces. Los domingos iba a la venta de revistas de la fuente de soda “Hawai” en la Avenida Bolívar para adquirir la revista “Pelo” y el “16 Magazine” para enterarme de lo que pasaba en el mundo del Rock And Roll… Me sentía en ese entonces como “iluminado”, como si fuese un miembro de la Liga para el Descubrimiento Espiritual… Tomaba entonces mis pinturas y escuchando Rock me dejaba llevar de la mano de esa música y pintaba cuadros psicodélicos llenos de colorinches, con motociclistas, estrellas del rock, hippies, uno que otro gurú y símbolos de la paz… Hacía collages con recortes de las revistas y pintaba cuadros a los cuales les pegaba objetos, de hecho, mi cuarto estaba completamente tapizado por estos trabajos…¡¡¡ Que maravilla eran aquellos tiempos en los que comencé a descubrir que yo era más que un cuerpo, que era energía pura, época en la que comenzaba a visitar el mundo invisible!!! Recuerdo cuando yo tenía esos 18, 19, 20 años y me la pasaba con una cámara fotográfica registrando todo mi entorno, recuerdo los ajustados jeans, desteñidos, llenos de parches que usaba y unas botas con plataforma y estrellas pegadas como las de Joe Cooker. Época en que apareció Bruce Lee en mi vida, en la que comencé a practicar karate en la escuela “Oyama” con el sensei Mendoza, en que tomaba con mis amigos ese vino de cambures llamado “Pasita” que comprábamos en el “Dony” o en el “Chipichipi”; época de los trasnochos musicales en la plaza de los Sauces, de los inciensos de fresa que vendían los Hare Krishnas, tiempos en que se presentaron en Valencia las bandas “Tierra Rara” y “Santana”, de mi motocicleta BSA, época en que con los “panas” leíamos La Biblia en la plaza, comíamos arepas en el “Mayantigo” o tostadas en “Perecito, nos íbamos al autocine a ver una y otra vez la película del festival de Woodstock o pedíamos “cola” hacia la playa de Chichiriviche. En ese entonces admiraba a Isidore Ducasse, al Marques de Sade, a Juan Salvador Gaviota, al Lobo Estepario, a Kafka, a Luis Buñuel, a Marcel Duchamp, a José Antonio Ramos Sucre, a Mario Abreu, a los Rolling Stones, a los Beatles, a Timothy Leary, a Led Zeppelín, a Mr. Solo & Illya Kuriaky, al Grand Funk, a Jimmi Hendrix, a los Doors, a Pink Floyd, a Kato y a Frank Zappa… Lógicamente todo este mundo, esas experiencias y estos héroes juveniles se iban a ver reflejados en todo lo que hacía como ARTE… En mis pinturas, collages, dibujos y ensamblajes. Llegaron mis 22 años y después de participar en varias exposiciones colectivas de pintura y de hacer una muestra en el Taller “L3” con el pintor Iván Estrada, me dediqué con fuerza a pintar en el garaje de la casa, unos cuadros de explosiones sub-acuáticas, pintura de acción a la manera de “Jackson Pollock”, con las cuales realicé mi primera exposición individual en el Teatro Guaparo de Valencia (gracias a la gran complicidad de Florelia Mariño) y una “Ambientación Sonora” producida por sonidos de burbujas de agua. Mucha agua ha pasado desde ese entonces bajo del puente, vengo con fuerza “Desde los 60s con Furia”, mis sienes se han encanecido, mientras continúo aún hoy en día haciendo Arte “NO convencional”, escuchando buen Rock and Roll y con la misma idea de cambiar el mundo. Texto elaborado por el autor con motivo de su “Exposición Nro. 37” en el Centro Cultural Eladio Alemán Sucre, Naguanagua, del 5 de Marzo al 16 de Abril de 2006. |
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