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Los Ojos de Walt Whitman Para mi, los poetas son personas que miran el mundo a través de ojos enfermos. Unos poseen una dioptría severa que les impide ver de cerca, otros sufren de ambliopía y no alcanzan a visualizar ni de cerca ni de lejos, algunos tienen delante de la vista un velo inmenso de melancolía que contamina todo cuanto ven. Otros se conduelen del mundo y de la humanidad y los redimen a través de sus palabras...Aquellos dibujan círculos de tiza sobre las noches vacías y así las llenan de trazos libres. Walt Whitman eleva las hormigas a una perfección irreductible, al sapo lo transforma en un chef d'oeuvre de las mayores, y a una articulación de su mano le otorga un carácter importante al decir que éste pone en ridículo a cualquier maquinaria. Pocas veces he conocido un poeta cuyo iris sea el optimismo. Todo cuanto pasa por su mirada se transforma en algo que vale la pena ser visto y apreciado. Valoriza las piedras, las hojas, el viento, una sonrisa, un forcep, un llanto, no existe nada que el no vea grande y brillante. Es como el rey Midas del cuento infantil, todo lo que toca lo convierte en oro. La diferencia es que este oro es un concepto filosófico que le otorga al elemento tocado. Sin ofender, sin criticar, hace llamados de conciencia a sus congéneres, los hombres, a través de poesías como la 32 del poema "Canto a mí mismo" en donde afirma haber considerado que podría vivir con los animales, que son seres tan serenos y satisfechos de sí mismos. También dice que no sudan ni gimen, no yacen despiertos en la oscuridad ni lloran sus pecados. Con esto asoma la inconformidad reinante en el mundo, la injusticia que se respira en todos los órdenes de la sociedad, o la vida en comunidad. Considera que todos los seres humanos somos iguales y que como tales debemos comportarnos y tratar a nuestros semejantes. Él le canta a todos los hombres invitándolos a reflexionar, a cantar con él. Busca liberar las ilusiones que limitan la existencia del hombre. Siento que Whitman intenta hacerle ver al hombre que dentro de él está la verdad, pues en su interior vive Dios. Y que no somos sino uno mismo, un cuerpo que contiene el alma de todos los hombres y que sólo el delirio en el que vive el ser humano le permite percibir muchos hombres. El Bhagavad-Guita o canto del señor es uno de los libros donde se presume que Walt Whitman se inspiró para escribir estos versos y en él se afirma que el destino del hombre es dispersar las nubes de la ilusión de forma que la verdad se revele y el Atman se realice. Ese es el conocimiento propio y cuando éste llega, la ilusión de seres separados y objetos separados se va, y es sustituida por la conciencia de la unidad. Este conocimiento tiene valor eterno, perdurable y verdadero ya que nos capacita para trascender todas las limitaciones de tiempo y espacio, y a estar inmerso en la bienaventuranza, la gloria y el arrobamiento del Atman. Whitman habla en voz alta del silencio, de tantas cosas que callamos, de tanta mudez e hipocresía que pululan en los seres; lo hace con un tono perfeccionista que busca favorecer el entendimiento de la felicidad en el hombre. No lo hace con sarcasmo e ironía, él canta, celebra cada elemento sobre el planeta, cada gesto del hombre, cada manifestación de amor del ser y así nos cuenta su filosofía de la existencia, en alabanzas. A través de sus palabras nos dibuja un mundo, el mundo de todos los hombres. El mundo en que deberíamos vivir, e donde la maldad y la envidia han sido exiladas, donde la igualdad y la justicia son las reinas del castillo. Álvaro de Campos uno de los heterónimos de Fernando Pessoa escribe en su libro "Arco de triunfo", en el compendio de poesía "Paso de las horas o Walt Whitman", una serie de versos en los que denota gran admiración por Whitman y a su vez le reclama y le pide que lo guíe pues está intentando vivir con esa absurda alegría con la que Whitman entona su canción. De Campos afirma que para él la necesidad de escribir versos no es sino la vergüenza de no poder llorar. Y así se enfrenta a un profundo dolor y hasta envidia por esa capacidad de alegría perenne de Whitman. Y lamenta su incapacidad para comprender cómo lograr esta utopía. Son pocos los poetas celebrantes como Whitman, su filosofía transpira por los poros de sus versos. Esa manera de encarar la vida, ese espíritu no egoísta y dador de grandezas. Él no discrimina nada, a todos los ubica por igual, de todos escribe sin distingo. Habla de los hombres y de todo lo creado, con admiración. Asume su poesía desde un principio aunador esencial; la existencia como plenitud de un ahora y, a la vez, como preámbulo de aquella promesa tan moderna: el futuro. De un tiempo que no depende de días, ni horas, ni minutos, un tiempo que hay que aprovechar y disfrutar. En su poema 3 de "Canto a mi mismo" él dice que ha oído lo que hablaban los habladores. El hablar del principio y del fin. Pero él no habla ni del principio ni del fin. Nunca ha habido más comienzos que hoy, ni tantos jóvenes y viejos como hoy. A
través de sus versos sentimos el viaje que realiza el cuerpo desde
el "yo" hasta el "nosotros". Este hombre le canta
a la humanidad a través de un "Yo" en plural, de un nosotros.
En el poema 16 de "Canto a mi mismo" él se dice viejo y
joven, necio y sensato; maternal y paternal, niño y hombre, sureño
y norteño, en fin se pasea por diferentes estado y preferencias que
juntas no pueden encontrarse en un mismo ser, por eso él nos está
queriendo decir que es muchos seres. Y que cada uno de nosotros somos
él. Y no conforme con esto se pasea por todas las profesiones que
recuerda. Va y viene de países y tierras cercanas y lejanas, penetrables
e impenetrables y afirma que cuanto ha expresado son los pensamientos
de todos los hombres, en todos los tiempos y tierras; no son originales
de él, aclara. Pues si no son de todos, no existen y los compara hasta
con la hierba que crece por doquier donde hay agua y tierra, y dice
que estas ideas son el aire compartido que envuelve el globo. Walt Whitman le canta a la vida, a su yo, a todos los hombres, a la humanidad, a la naturaleza. Alaba, exalta y con esas consignas perdura en el tiempo. Lo que me llama la atención es la férrea actitud, siempre positiva de su mirada, su capacidad de iluminar todo aquello que miraba y llenarlo de un resplandor incandescente. Generalmente los poetas exorcizan sus crudas realidades, disfrazan sus penas, hacen catarsis a través de sus letras. Transmiten su desasosiego a través de las palabras. Whitman
representa la visión feliz de la existencia. El parece no tener tiempo
para detenerse en pequeñeces y nimiedades de la cotidianidad del hombre.
Y me refiero a que no deseaba bajo ningún respecto prescindir de un
minuto de su existencia y cederlo a la crítica, a la burla, al lamento.
La vida es corta, pues sólo tiene la extensión de una vida humana,
y no debemos desperdiciarla en tristezas y llanto. A través de sus
palabras él no busca mostrar el dolor, el lucha por conquistar al
hombre y su naturaleza. Por convencerlos de que todos estamos hechos
de Dios y por eso todos somos iguales. Que existen inclinaciones diferentes
que nos distinguen, pero no deben excluirnos. Somos todos parte de
ese yo que canta, de ese yo que enarbola la bandera de la felicidad
en aras de una vida llena de alegrías y gratitud. Preparado
por Nines Pérez-Luna Bibliografía: |
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