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Rasgos
posmodernos en las antifábulas de Rigoberto Rodríguez Rigoberto Rodríguez denomina a sus brevísimos textos, antifábulas, similar a otra denominación que habla de rompenormas, que por otra parte, de inmediato nos conecta con los conocidos antipoemas de Nicanor Parra. Antifábulas y otras brevedades, es un compendio de setenta y tres minitextos que se suman a la producción que en este género goza la literatura de Venezuela. Navegan por diversidad de temas como el horror, lo fantástico, los mitos, el amor, la muerte, enmarcados dentro de un diálogo intertextual que exigen una complicidad con el lector, a través de la parodia, la alusión, el humor y la ironía, que en el caso del autor, es un humor negro, muchas veces corrosivo y desmitificador. El título del libro, nos anuncia lo que encontramos en su contenido: historias y relatos alusivos a la tradición literaria y mítica: personajes de Caperucita roja, Drácula, Alicia, Cenicienta, Blancanieves, Atlas, Ulises, son aquí re-significados, contextualizados con nuestra época o re-creados en otras ficciones como arquetipos de la humanidad, ironizados y parodiados a través de la negación de esa “enseñanza moralista” tan inherente a las fábulas tradicionales. La rapidez, la exactitud y la multiplicidad, son algunas de las propuestas que nos dejó Italo Calvino para este milenio, y estas características se encuentran en la narrativa breve contemporánea: moderna y posmoderna. Se dice que la minificción (me atrevo a llamar también así a las antifábulas del autor) es el género de la posmodernidad; la época de los grandes relatos ha muerto, pregonan los filósofos, la verdad absoluta ya no existe, las fronteras cada día se rompen o se interpenetran, la relatividad se hace explícita, por eso se le ha denominado a este género como híbrido y proteico. La escritora española Francisca Noguerol, propone algunas categorías que definen la literatura posmoderna, susceptibles de aplicar al caso de estas antifábulas y otras brevedades. Primero se refiere a un “escepticismo radical”, relativo a la muerte de los grandes relatos a la cual aludía en el párrafo anterior. Estas características las podemos hallar en los textos Justo antes de echarla, Pecado original, Sermón macroeconómico y y II, en los cuales se relativiza la historia o la creencia original mediante la re-significación. El pensamiento posmoderno privilegia los márgenes, las fronteras y las minorías, más que los centros, por esta razón en el terreno literario, la autora denomina como una segunda categoría a los “textos ex–céntricos”, como en el caso de Para la espera (o si te ponen a tejer los dioses te dan el hilo), en donde el título ayuda a interpretar el mensaje, y las sirenas son puestas en la misma condición de Penélope, o en Cambio del punto de vista para el comienzo de una novela (o cómo hará el ejercicio de activista de Green Peace), en el cual la ex–centricidad se da en la ruptura de los moldes expresivos: el título es más extenso que el texto que encabeza. También se encuentra la parodia mediante el desenfado respecto de la tradición literaria en el caso de la trama policial, en el texto: Idea para una novela policial, o en el caso de Esto no es una parábola, en el cual, la ex–centricidad satiriza la parodia bíblica de El sembrador. Otra de las categorías que caracterizan a la literatura posmoderna es el “golpe al principio de unidad”; denotado en la presencia de la fragmentación y la deconstrucción como en Desideratum, Dilema existencial o Carta de relación. “Obras “abiertas”, otra categoría que exige una competencia narrativa en el sentido de tener una equivalencia en bagaje cultural o enciclopedia –concepto de Umberto Eco– tanto en el escritor como en el lector para poder desentrañar el significado del texto; relacionada también con un “virtuosismo intertextual” y un “recurso frecuente al humor y la ironía”, así como están habitadas varias de las antifábulas y otras brevedades de Rigoberto Rodríguez. Por ultimo , quiero aludir a la fotografía de la portada del libro, como texto visual que representa en forma pertinente el carácter de antifábula icónica, en la cual están presentes la ironía, el humor negro, la desmitificación, el fragmento y la ex–centricidad. Nana
Rodríguez Romero |
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