El Día Después
Poesía Japonesa

En esta selección de poemas japoneses aflora la amargura que ha dejado en las nuevas generaciones el terrible impacto de la primera ofensiva atómica.

La poesía japonesa contemporánea posee, acaso más que ninguna otra, una admirable capacidad de síntesis. Este solo aspecto, a pesar de su originalidad, la sigue haciendo tradicional.

Aquí encontramos esa dimensión universal del Zen que plantea de manera irracional todo posible estado de emoción o de sabiduría ante el mundo.

Y al igual que la arquitectura, la pintura, o cualquier otra actividad creativa en el Japón, se diría que a medida que se adentra en la simplicidad adquiere mayor misterio y encanto.

El Arte japonés constituye la más sutil demostración de esa paradoja que el mundo occidental no siempre ha entendido. Esto es, que la limitación consciente de los medios de expresión, lejos de empobrecer la obra de arte, le comunica su verdadero alcance, su propia riqueza sugestiva y su propia perdurabilidad.


***

Esto es un ser humano

Esto es un ser humano.
Mirad en lo que la bomba atómica lo ha convertido
y cómo hombres y mujeres son reducidos
a una sola forma.
"¡Auxilio!" quiere decir ese grito apagado
que se escapa de los labios hinchados.
Este horrible y calcinado caos que supura
es un ser humano,
esto es el rostro de un hombre.

Tamiki Jara

Es una rosa

Hay un horizonte que tiembla
en una rosa

Hay un horrible mapa de sueños
en una rosa

Y no hay rosa
en una rosa

Ichiro Ando

Una máquina

Las paredes de mi corazón
Están hechas de acero,
No vaya a ser que la sangre
se escape como el vapor.
Cualquier mujer que rompa esta pared
será quemada como un pájaro
bañado en su propia sangre.

Fuiujiko Kitagawa

Subway

Todos los días comparto un ataúd
con los extraños.
Clavando de prisa
mi propio ataúd,
me dirijo a la ciudad
para ser enterrado vivo.

Etsuro Sakamoto

Hacia allá

¿De dónde vienes?

-Desde una piedra ciega,
del interior del capullo de una rosa

¿Dónde estás ahora?

-Frente a un espejo
que refleja aquellos que van a morir
y aquellos que van a nacer

¿A dónde vas?
-A un sitio
donde las alas de los pájaros no pueden llegar,
donde los peces del mar no pueden vivir

Koíchi Kijara

El fruto

De muy lejos viene esta tormenta
que disipa el último calor del verano.
Un azul ultraterreno
nos llega a través del firmamento
mientras el nuevo espíritu
se prepara en nosotros.

Presuroso madura el fruto
y, cuando viene la noche,
zumban los insectos como si se tratara de una fiesta
o como si estuvieran orando.
Mientras el tiempo se amontona sobre el tiempo,
giran en lo alto las estrellas
y el movimiento de los cuerpos celestes
encuentra eco en mi sangre.
Un fruto madura lentamente en mi corazón.
Yo no conozco su dulzura,
sólo sé cuán dura y amarga es su semilla.

Shigueyi Tsuboi

Junto al mar

Las estrellas son siete,
los dorados faros nueve;
innumerables las ostras blancas
tras de las rocas,
pero mi solitario empeño
es solo uno.

Iaso Saiyo

Tomado de Poesía Japonesa Contemporánea
Editado por Carlos Dupuy, bajo los auspicios de la
Universidad de los Andes y de la Embajada de Japón en Bogotá (1965)
Leer El Pulpo que no Murió de Sakutaro Jaguiwara

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