|
Manuel
Puig (1932-1990)
Nació el 28 de diciembre de 1932 en General Villegas,
una ciudad desértica de la provincia de Buenos Aires, Argentina.
Se muda a la capital en 1949 para estudiar arquitectura; más
tarde viaja para cursar estudios de cine en Roma y Nueva York. En
el año 1968 publica su primare novela “La traición
de Rita Hayworth” con una calurosa acogida de la crítica
literaria, que un año después volvió a ser favorable
ante “Boquitas pintadas” (1969), óperas primas
de su arte novelístico.
El proceso de escritura de Manuel Puig se adueña de los signos
de atracción del cine norteamericano del star sistem y del
cine latinoamericano de los años 45 del s. xx, este préstamo
del imaginario cinematográfico busca la comunicación
inmediata con el receptor por medio de una serie de indicios intertextuales
(nombres de actores y actrices famosos de la época, títulos
de filmes, adopción de ideas, situaciones y conflictos) instalados
productivamente en la diéresis novelística.
El encuadre de las escenas descriptas, la aparente transparencia de
los episodios y la secuencia orgánica de la acción,
factores que propician una decodificación refrescante e inmediata
son similarmente influjo racionales de la dramaturgia cinematográfica
y radial tomados por el novelista argentino. Su novela “The
Buenos Aires Affaire” (1973) tiene además implicaciones
psicoanalíticas, en “El beso de la mujer araña”
(1976), quizás su novela más exitosa por el despliegue
de comercialización a la que fue sometida trata de la represión
política sufrida en los países del sur en esos años,
la novela fue llevada al cine y al teatro con gran recepción.
Siguieron “Pubis Angelical” (1979) y “Cae la noche
tropical” (1988) entre otras producciones literarias, donde
demuestra su destreza dialógico.
Muere el 22 de julo de 1990 en la ciudad de Cuernavaca, México,
dejando inconclusa su novena novela “Humedad relativa: 95%”.
El beso de la mujer araña
(1976)
La novela tiene como escenario una cárcel argentina
de los años setenta del s. xx. Los personajes principales son
Valentín que cumple una condena por ideas políticas
contrarias a las del régimen del momento histórico al
que se refiere la narración. La dictadura era encabezada por
el General Jorge Videla quien en marzo de 1976 liderando una Junta
Militar depuso a la Presidenta María Estela Martínez,
viuda de Perón, el otro personaje es Molina homosexual de más
edad de profesión vitrinista, condenado por corrupción
sexual a un menor de edad. Se le considera una depravado e inmoral.
Los dos personajes se encuentran encerrados en una misma celda, un
espacio mínimo, de por sí están en una situación
extrema. Los dos hombres son unos marginados del sistema hegemónico.
Entre ambos se comienza a afianzar un lazo comunicativo y afectivo.
Molina día tras día le cuenta a Valentín historias
de películas que recuerda, tales como la mujer pantera, la
mujer zombie, la cantante de cabaret. La situación hace que
los prisioneros lleguen a una relación de intimidad que termina
en un contacto sexual entre ambos, amorosa para Molina y de “conveniencia”
para Valentín.
Es de hacer notar que Molina, el homosexual declarado (coming out)
es manipulado por el Director de la cárcel para que sea informante
(espía) de las actividades políticas de Valentín,
se le ofrece una reducción de sus años de condena a
cambio de que se gane la confianza de su compañero y descubra
la identidad de otros subversivos.
A principio la relación de hipocresía se da, luego,
a medida que su convivencia se hace más estrecha con el joven
Valentín, ésta se transforma en sentimiento; Molina
decide engañar al Director de la prisión. El jefe de
la cárcel intuye que el procesado no juega limpio y decide
liberarlo para seguirle la pista.
Al final, Molina es asesinado por el grupo subversivo de Valentín
para evitar que pueda decir algo sobre ellos. Su libertad total. Valentín
muere torturado en la prisión.
Identidad homosexual
La identidad homosexual no sólo abarca el deseo
homo erótico, sino la visión del homosexual como tal
lo que repercute en el imaginario específico que el sujeto
tiene y que acompaña el deseo sexual por su mismo sexo, en
El beso de la mujer araña la noción de identificación
homosexual por parte de Molina se encuentre en estrecha relación
con el afeminamiento de gestos y comportamientos sociales en el sujeto
masculino, él dice “ qué de chico me mimaron demasiado,
y por eso soy así, que me quedé pegado a las polleras
de mi mamá y soy así…” contrario a la perspectiva
de Valentín que trata de resignificar la idea. Es interesante
ver como la homosexualidad afeminada de Molina es desvalorizada y
relacionada con la imagen de la mujer como un ser incapaz de de tener
un criterio acertado. Reproduzco diálogo entre el Director
de la cárcel y el procesado:
“Procesado.- Pero si se agrava no va haber modo
de que se queda en la celda, y en la enfermería ahí
ya no puedo hacer nada ya.
Director.- Molina, usted está subestimando la capacidad de
nuestros técnicos. Ellos Sabrán cuando parar y cuando
seguir. Tengo más tino, compañero”.
La técnica narrativa de Manuel Puig intenta
de alguna manera evidenciar algunas teorías psicológicas
acerca del tema de la homosexualidad, se utiliza el pie de página
para remitirnos a la información. Aquí en el diálogo
anterior se refiera a “Tres ensayos sobre la teoría de
la sexualidad” de Sigmund Freud. El planteo principal de dichos
ensayos señala que la represión, a grueso modo, proviene
de la imposición de dominación de un individuo sobre
otro que en la mayoría de los casos se trata del padre sobre
el hijo masculino.
El tema principal de los estudios de Foucault (1987) estriba en la
relación política de las identidades sexuales, las cuales
están imbuidas en una red que jerarquiza el poder y “que
la sexualidad en el mundo moderno ha sido el lugar de una explosión
de discursos sobre el poder y el conocimiento, en una cultura obsesionada
por la significación de lo sexual”.La imagen que tiene
Molina acerca de la homosexualidad está relacionada con la
postura del macho latinoamericano. Para él la mujer y el homosexual
es la misma identidad, ambos son seres degradados y circunscritos
a la medida y los deseos del hombre. Copio “Pero si un hombre…es
mi marido, él tiene que mandar, para que se sienta bien. Eso
es lo natural, porque él entonces es el hombre de la casa”
(Puig, 1976).
Se puede observar la imagen del subalterno que tiene Molina acerca
de la homosexualidad y de su propia identidad, que coincide con la
imagen de la mujer. El cree que eso es lo normal. Lo masculino es
superior a lo femenino. Tal como lo expresa Sebrelli(1997) cuando
afirma que “la homosexualidad…es elección en situación,
una naturaleza aceptada, consentida, de la que el homosexual se hace
libremente cómplice”
He aquí una idea identitaria sobre la sexualidad, siguiendo
una perspectiva construccionista, la cual está marcada por
patrones sociales y culturales de un contexto particular.
Por otro lado, la visión que tiene Valentín acerca de
la “natural” subalternidad de la homosexualidad es mucho
más critica. “No, el hombre de la casa y la mujer de
la casa tienen que estar a la par. Si no, eso es una explotación”.
Agrega además, “No, eso está mal. Quién
te habrá puesto esa idea en la cabeza, está muy mal
eso”. Es interesante la posición heterosexista, Valentín
intenta resignificar los valores de identidad y sexualidad homo eróticas.
La novela de Puig utiliza el diálogo como elemento discursivo.
Aquí se plantea el descubrimiento de la identidad gay por parte
de Valentín quien en un momento de la anécdota interroga
a su compañero acerca de su “condición”.
“No es verdad. Creo que para comprenderte necesito saber qué
es lo que te pasa. Si estamos en esta celda juntos mejor es que nos
comprendamos, y yo de gente de tus inclinaciones sé muy poco”.
La novela lleva a Molina a cuestionarse como persona, yendo más
allá de una postura cultural imaginaria, o lo que es lo mismo
criticar su identidad homosexual, dice Molina “…y es que
cuando me quedo solo en la cama…soy otra persona, que no es
ni hombre ni mujer…”. El proceso diegético del
discurso novelesco apunta hacia una perspectiva más amplia
de la concepción de identidad sexual. Ambos personajes, en
situación extrema de encerramiento, comienzan a cuestionar
sus respectivas prácticas sexuales.
El autor hace un juego con la estructura interna de la novela, en
la que coloca, a manera de pie de páginas estudios sobre la
característica homosexual. La identidad se ve en crisis. Una
crisis de estructura, la cual evidencia que las relaciones políticas
delinean las representaciones culturales.
En “El beso de la mujer araña” se hace evidente
una revalorización de las significaciones implicadas en la
noción de identidad. Aquí se observa la dinámica
de cambio que se opera en las representaciones culturales normadas
por la hegemonía heterosexista. Los personajes que se encuentran
en un espacio íntimo se van (re)conociendo como sujetos alejados
de la plataforma cultural del contexto. Se produce un fenómeno
de desmontaje representacional, es decir, Molina y Valentín
se cuestionan a lo largo de la novela sus respectivas imágenes
de acuerdo a su género y su correspondencia con la identidad
homo y heterosexual.
Es importante preguntarse no el origen ni las causas de las prácticas
sexuales, como señaló J. Weeks(1995) con respecto al
tema, lo interesante es indagar sobre los significados que una cultura
particular da a la conducta homosexual y conocer los efectos de las
significaciones.
Otro punto interesante en la novela de Puig es la narración
de las historias de los filmes por parte de Molina. Los argumentos
de las películas nos remiten a un mundo en donde las cosas
suceden de otra manera. La idealización por una realidad distinta
y mejor. Para Valentín estas historias fílmicas son
argumentos alienantes, aunque no deja de reconocer que de alguna manera
disfruta oyéndolas “Sí, pero lo mismo quiero saber
como termina, para ver la mentalidad de los que la filmaron, la propaganda
que querían hacer” Los personajes reproducidos por Molina
detonan en ambos sujetos un proceso psicológico de escape a
la realidad. Una realidad extrema el encerramiento en una cárcel.
Aunque los mecanismos de escape son diferentes para cada uno de ellos,
en Molina hay una identificación con los personajes femeninos
de las narraciones…” ¡regio!, ¡de acuerdo!,
ya que las mujeres son lo mejor que hay…yo quiero ser mujer…”
mientras que para Valentín la finalidad de escuchar estas historias
perecieran estar relacionadas con una mera distracción. El
joven tiene una visión política acerca de los medios
de comunicación de masas. Hay una percepción del poder
mediatizador del cine y de la literatura.
Las relaciones de poder del grupo hegemónico sobre los subalternos
se observan en el desarrollo de la novela. Ambos prisioneros son marginados
del sistema político, uno por sus ideas políticas y
el otro por sus prácticas sexuales. El Director de la cárcel,
quien representa la autoridad encargada de velar por el orden y las
normas de la sociedad manipula la condición homosexual de Molina
para obtener el beneficio de descubrir los contactos políticos
de Valentín.
Los dos presos tienen identidades propias y sin embargo en la dinámica
de la narración ambas representaciones entran en crisis. Las
imágenes se ven transformadas o desmitificadas, lo que hace
pensar que las construcciones identitarias vienen dada por una posición
de poder de un grupo sobre otro.
Aquí se advierte que los dos hombres tienen un contacto homosexual
en algún momento de la historia justo antes de su separación
final. La relación sexual que tuvieron ambos prisioneros no
implica necesariamente la conversión del heterosexual en gay,
hecho que refrenda la correspondencia entre el género y la
identidad. Estos elementos y su dinámica nos indican la porosidad
de la significación del término identidad, concepto
que se ha venido construyendo por las relaciones políticas,
culturales y sociales.
Actitudes negativas de los otros
y los propios hacia lo homosexual.
El término homofobia nos remite a un rechazo
solapado o manifiesto hacia las prácticas homosexuales y a
los que las realizan. Es de acotar, que la palabra homofobia no es
correcta, si se divide el vocablo, homo significa igual y fobia es
una aversión o rechazo, es decir que homofobia sería
rechazo a lo igual. Y sabemos por tradición lingüística
que esta voz se aplica al miedo por lo homosexual.
En una investigación realizada por Millham, San Miguel y Kellog(1976)
para determinar en que medida hay actitudes negativas u “homosexofóbicas”
se encontraron seis factores que engloban el rechazo:
- La percepción de una dimensión de
peligro ligada a los homosexuales junto con el deseo de que se los
reprima legal y socialmente.
- Disgusto y ansiedad personal despertada por homosexuales.
- Preferencias por lesbianas antes que por los varones
homosexuales.
- Percepción en los homosexuales de manierismos
correspondientes al otro género.
- Actitud reprobatoria hacia la “ausencia”
de moralidad en los homosexuales.
- Preferencia por homosexuales varones frente a las
lesbianas.
Desde el punto de vista del construccionismo, la homofobia
es estudiada como una construcción social que busca no sólo
desvalorizar una práctica determinada sino regular y normar
un orden social. La identidad homosexual no sólo abarca el
deseo homoerótico, sino la visión del sujeto como homosexual.
Bruno Mateo
|
|