Entrevista a María Celina Núñez
con motivo de la publicación de su libro MALEZA
(Editorial Memorias de Altagracia, 2004)


El minicuento es un género riesgoso, es una apuesta a que el lector va a terminar por comprender el juego, las referencias, los guiños que le hace el autor. Como escritora, ¿no siente algo de temor porque el mensaje pudiera no llegar a destino?

Cuando me planteé escribir MALEZA, me propuse hurgar y mostrar el lado oscuro y bastardo de la condición humana como ya lo había hecho en LA FUMATRICE Y OTROS RELATOS. Pero como no quería repetirme, elegí dos recursos: el cambio de formato de cuento a minicuento y una cierta ironía, y siento que ambos recursos están logrados y así cada uno de mis libros tiene personalidad propia.
Respecto a la comunicabilidad de los minicuentos, siento que éstos fueron concebidos con suficiente claridad y que el trabajo de reescritura fue eficiente. Ciertamente, cuando hay guiños, ellos tienen un referente específico, pero aún si el lector no conoce el referente, los guiños funcionan como imágenes que apuntalan el sentido y no lo oscurecen.


¿Cómo es el proceso de gestación de un minicuento en María Celina Núñez?, ¿partes quizás de una imagen o una idea?

Parto de una imagen ya sea visual o literaria y dejo que el texto vaya tomando forma y sólo cuando tengo clara la frase final comienzo a escribir. Así, todos los elementos del minicuento quedan supeditados a la idea fundamental que deseo expresar.


Los textos de tu libro “Maleza” parecen estar a mitad de camino entre la poesía y la prosa. En la mayoría de los casos pareciera que se acercan más a la primera. ¿Estás consciente de ello?, ¿lo hiciste con toda la intención?

Sí estoy consciente de ello. Al mostrar o sugerir la acción más que todo con imágenes y elipsis, el resultado tenía que ser cercano a la poesía. Yo diría que son textos narrativos muy próximos a la poesía


¿Te estarás volviendo poeta?, ¿no te crea ese estilo una especie de camisa de fuerza?

No me preocupa si me vuelvo o no poeta. Lo que es un hecho es que no me siento limitada en absoluto: cada libro tiene su estilo porque cada libro es una gran metáfora de la vida; lo que importa es ser fiel a la propia voz como escritor.


¿En cuánto tiempo se escribe un minicuento?

En un momento o en varios días. Independientemente de la extensión, el proceso de escritura a veces encuentra tropiezos y a veces no.

En “Maleza” (que es como un viaje siempre al borde del precipicio) hay también un mayor volcamiento hacia la interioridad del narrador, algunos críticos hablan de “desgarre emotivo” y hasta de “autoflagelación”. ¿Cuánto hay de vivencial, de autobiográfico, en este libro?

De vivencial todo, pero eso no quiere decir que sea necesariamente autobiográfico. El sentido de lo narrado forma parte de mi propia vida, pero las historias no tienen un referente en mi vida personal. Las historias de MALEZA son ficción, lo que no impide que en una que otra aparezca un dato de mi propia vida.


Se dice que un autor no debería tener secretos. ¿Existe algún tema sobre el que hayas querido escribir sin atreverte todavía?

El moralismo y la censura no son compatibles con el arte. No le temo a ningún tema, lo que me importa es su trascendencia para mí como escritora.


El texto “Luna llena”, perteneciente a tu volumen de cuentos “La fumatrice y otros relatos”, ha sido incluido en “Pequeñas resistencias 3: Antología del cuento sudamericano” publicada en España (Editorial Páginas de Espuma, 2004). ¿Cómo te ha hecho sentir este reconocimiento?

Muy contenta y muy halagada a nivel personal y también como escritora venezolana y latinoamericana, ya que es un modo de difundir nuestra literatura.


Para finalizar, ¿estás consciente de que el Minicuento es el género menos comercial que existe (rechazado sin preámbulos por la mayoría de las casas editoriales, quizás porque para ellas son como un hilillo de sangre en las encías)?

Estoy completamente consciente de ello. De hecho con el cuento pasa algo similar en una escala menor, porque para las casas editoriales lo comercial es la novela. En ese sentido los escritores de cuentos y minicuentos podemos muy bien ser como un hilillo de sangre en las encías. Yo ante esta realidad respondo que el compromiso del escritor es con su propia escritura y no con la demanda comercial. En este sentido, les diría a quienes manejan las grandes casas editoriales, lo mismo que el personaje de mi cuento del cual ustedes han extraído la cita: que ser tan comedido eres tú.

Entrevista realizada por Vicente Lira y Rigoberto Rodríguez (enero, 2005)

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